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2012/01/10

El japonés en las calles de Barcelona: una mirada sincrónica en torno a los letreros de los restaurantes de cocina japonesa






El japonés en las calles de Barcelona:
una mirada sincrónica en torno a los letreros de los restaurantes de cocina japonesa


            Motivación, objeto de estudio y metodología

He llevado a cabo este estudio con la intención de conocer un poco más acerca de la presencia del japonés en el paisaje lingüístico de Barcelona. Para ello, he decidido limitar mi objeto de estudio a los letreros de los restaurantes japoneses, ya que, de acuerdo con las actividades empresariales de la diáspora japonesa en España, he pensado que el sector de la hostelería era el único —o al menos el que más— impacto podía tener dentro de un supuesto paisaje lingüístico japonés.
Y es que el establecimiento de los japoneses en España está ligado a la IDE que procede de su país (Beltrán y Sáiz, 2002: 45). Esto provoca que los inmigrantes japoneses lo conformen básicamente directores y ejecutivos de empresas transnacionales que residen temporalmente para luego ser trasladados a otro país (Beltrán, 2003: 5-6), de ahí que no sorprenda que algunos autores utilicen términos como «migrantes anuales», «comunidad aislada» o «inmigrantes de lujo» (Fukuda, 2008: 5-6) para definir una diáspora que no tiende a la biculturalidad y al bilingüismo por sus condiciones particulares. Este grupo, junto con el otro gran segmento migratorio japonés, los estudiantes, tienen un escasísimo o nulo impacto lingüístico en el paisaje urbano. Sin embargo, aunque todavía muy lejos de los indios y los chinos (Secretaria de Estado de Inmigración y Migración, 2009), en los últimos años se viene observando un crecimiento relativo de las pequeñas empresas familiares y de profesionales independientes, si bien la mayoría del comercio internacional todavía pertenece a las grandes firmas. Es precisamente este sector empresarial, y más concretamente el hostelero, como ya he dicho, el que, a mi parecer, hace que el japonés tenga algún tipo de presencia en el paisaje lingüístico en Barcelona. Mi objetivo ha sido ver hasta qué punto es así.
Para seleccionar el objeto de estudio he realizado la siguiente metodología. En primer lugar, he utilizado la versión en línea de Páginas Amarillas y, en su búsqueda avanzada, he buscado los restaurantes según el «tipo de cocina» «japonesa» para cada uno de los distritos de Barcelona. Tras esta búsqueda, me he dado cuenta de que son precisamente tres los distritos donde se concentra la mayoría de restaurantes (75,7%) de acuerdo con esa criba: Ciutat Vella, Eixample y Sarrià-Sant Gervasi; así pues, este estudio se basa en muestras de estas tres zonas. Por supuesto, la selección que hace Páginas Amarillas, si bien cubre gran parte de los restaurantes japoneses, tiene varios inconvenientes: (1) algunos locales supuestamente abiertos han cerrado y ahora existe otro tipo de negocios (Ikkiu, Myako, Fujiya, Ishoku, Edén); (2) algunos locales han cambiado de propietarios o han reformado por completo el restaurante, incluyendo el nombre de éste (Yume, ahora Gnay; Iroue, ahora Shingari; Kaitensushi, ahora Zen; Minstar, ahora Kirin; Sushi Masa, ahora Yoshino; y Sushi Express, ahora Nomo); (3) no queda clara la definición de «cocina japonesa», en consecuencia diversos restaurantes de cocina exclusivamente china así como de otras cocinas[1] quedan dentro de su búsqueda (Magnolia, Tai, Shanghai Family, Wok Dao, Sheng); y (4) no se cubren todos los restaurantes, ya sea por nuevas aperturas o porque simplemente no están registrados en Páginas Amarillas[2] (por ejemplo, Fusion, Sushi 10, Shinjuku, Sushiya Bentou, Una mica de Japó, Teppan-ya o Asagaya). En segundo lugar, con estos resultados he eliminado aquellos restaurantes cuyos letreros no contenían términos en japonés, independientemente del tipo de escritura.[3]
En cuanto a la metodología del trabajo de campo, todas las fotos de los letreros han sido tomadas los días 31 de diciembre de 2011, y 2  y 5 de enero de 2012. He tenido en cuenta tanto los letreros principales como cualquier elemento que mire al exterior, y por lo tanto, de fácil visibilidad para cualquier transeúnte.
Por consiguiente, la muestra definitiva para este estudio ha sido de 21 locales en Ciutat Vella, 35 en el Eixample, y 14 en Sarrià-Sant Gervasi, sumando un total de 70 locales.


            Resultados y análisis

Tras hacer un primer análisis de todos los letreros obtenidos, he obtenido la información que aparece en la siguiente tabla:


Locales con presencia de kanji
Locales con presencia de kana
Locales con presencia de rōmaji
Ciutat Vella (total 21)
6 (28,5%)
5 (23,8%)
20 (95,2%)
Eixample (total 35)
19 (54,3%)
11 (32,3%)
34 (97,1%)
Sarrià-Sant Gervasi (total 14)
7 (50%)
4 (28,5%)
14 (100%)
TOTAL (70)
32 (45,7%)
20 (29%)
68 (97,1%)


En este caso, si aplicamos la distinción que ya han hecho otros autores entre signos oficiales y no oficiales (Rosenbaum et al., 1977: 179-196; Calvet, 1990: 73-83; Landry y Bourhis, 1997: 23-49; Backhaus, 2006: 52-66), o signos top-down y bottom-up (Cenoz y Gorter, 2006: 67-80) es evidente que todos los casos se tratan de signos no oficiales, con lo cual a priori todos ellos han gozado de relativa libertad para elegir el nombre de sus locales. Sin embargo, hay que tener en cuenta el punto 3 del artículo 32 de la ley de Política Lingüística en Cataluña, según el cual estos letreros deben mostrarse al menos en catalán[4]. De hecho, la gran semejanza entre términos como «restaurante», «bar» o «club» en catalán, castellano e inglés, hace que apenas existan problemas en este sentido (de hecho sólo el 39,1% cuentan con letreros en un catalán correcto, e incluso el 14,5% no contiene la presencia de al menos un idioma local).
            Esta ley, precisamente, debería provocar un multilingüismo casi obligatorio en la mayoría de los casos. Sin embargo, este requerimiento legal se salva normalmente mediante el uso de enunciados paralelos con alguno de los idiomas locales oficiales (por ejemplo, en catalán: «restaurant», «bar», «per emportar», etcétera) más el nombre original del restaurante en japonés, y no estrictamente mediante un multilingüismo. Así, pues, no se tratan de traducciones mutuas complementarias, según la clasificación que hace Reh (2004: 1-41), puesto que no pretenden ser «traducciones», sino meramente «complementos». De hecho, sólo hay un caso de traducción per se: la traducción fragmentaria de «Kaitensushi» —término ya de por sí mal romanizado— por «Buffet Giratorio» contaría como traducción mutua. Sí se podría hablar, no obstante, de multiescritura, y esto tiene que ver con la idea de «preferir escribir signos en la lengua o lenguas que los lectores previsibles van a leer» (Spolsky y Cooper, 1991: 74-94); es decir, como se observa en el cuadro anterior, el uso de la escritura rōmaji se hace casi imprescindible.
Con todo, la idea de «escribe los signos en el idioma que conoces» no tiene apenas fuerza. La «solidaridad» por parte de la mayoría de dueños de estos locales se lleva al extremo, puesto que ni ellos mismos —en su gran mayoría inmigrantes de origen chino— tampoco saben leer ni entender los signos que ellos mismos utilizan. En consecuencia, y si tenemos en cuenta las funciones informativa y simbólica de los signos (Landry y Bourhis, 1997), la mayoría de los dueños de estos locales ya no sólo no proyectan un poder de identidad social propio y positivo en ninguna dirección, sino que, paradójicamente, llevan a cabo una estrategia de «encubrimiento» con la que pretenden salvaguardar una distancia etnolingüística que, a su entender, beneficia sus negocios.
En cuanto al código de preferencia (Scollon y Scollon, 2003), hasta en un 23,2% de los casos los enunciados paralelos tienen el mismo tamaño o superior que el nombre principal del local, lo cual demuestra un interés relativamente alto por la comprensión en relación al exotismo de cara al cliente. Y en lo referente a la tipografía, el 37,7% los locales utilizan la misma para todos los signos excepto los que usan la escritura kanji o kana, ya que indefectiblemente deben ser diferentes.
Por último, aunque este estudio se ha llevado a cabo de forma estrictamente sincrónica, ello no impide ver rasgos de diacronía, o lo que algunos autores denominan apparent-time study (Backhous, 2005: 103-121), el cual observa los signos a través de estratos diacrónicos. Estos estratos se aprecian si nos fijamos de nuevo en la ley de Política Lingüística en Cataluña, vigente desde 1998. Con ella se puede inferir —aunque únicamente se trate de suposiciones— que, en principio, los restaurantes que muestran signos en catalán son relativamente recientes —y más si se tiene en cuenta que el precio de las multas por el incumplimiento de la ley ha ido en aumento—, puesto que el catalán es la lengua minoritaria y el pragmatismo de los hosteleros tiende a optar por el castellano.


Comentario final

De acuerdo con los resultados, podría inferirse que los restaurantes de cocina japonesa tienen un impacto relativamente alto en el paisaje lingüístico de Barcelona: casi la mitad de ellos muestran términos en escritura kanji, un tercio de ellos lo hace en kana, y casi su totalidad lo hace en rōmaji, independientemente de su comprensibilidad. Sin embargo, éste no es un estudio comparativo y se centra únicamente en los tres distritos de la ciudad de Barcelona con más restaurantes de este tipo. Una comparación con otras ciudades del mundo con un mayor número de inmigrantes japoneses ―así como con una mayor diversidad del tipo de inmigrante― revelaría que el japonés en el paisaje lingüístico de Barcelona es casi nulo. Sin embargo, y atendiendo al sector de la hostelería, Barcelona parece presentar una densidad del japonés en su paisaje lingüístico nada desdeñable. Sin duda, harían falta estudios comparativos para afirmar esta hipótesis. Por último, cabe decir que el ciudadano medio de Barcelona tiende a confundir qué es japonés y qué es chino, por lo tanto, el gran número de restaurantes chinos de esta ciudad ayuda a aumentar/confundir la sensación de la presencia visual del japonés. De todas formas, en este sentido un estudio sobre la perceptibilidad cognitiva y consciente del japonés en cualquier paisaje lingüístico sería una tarea harto compleja.



Fuentes utilizadas

Agencia Estatal BOE, 1998, «Ley 1/1998, de 7 de enero, de Política Lingüística», Boletín Oficial del Estado (36): 4809-4818, 11 de febrero, referencia: BOE-A-1998-2989.
Backhaus, Peter, 2005, «Sings of multilingualism in Tokyo—a diachronic look at the linguistic landscape», International Journal of Social Language (175-176): 103-121.
—, 2006, «Multilingualism in Tokyo: A Look into the Linguistic Landscape», International Journal of Multilingualism 3 (1)
Beltrán Antolín, Joaquín, 2003, «Diáspora y comunidades asiáticas en España», Scripta Nova 7 (134), URL: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-134.htm [consulta: 29/12/2011].
Beltrán Antolín, Joaquín, y Sáiz López, Amelia, 2002, «Comunidades asiáticas en España», Documentos CIDOB Relaciones España-Asia (3), Barcelona: CIDOB edicions.
Calvet, Louis-Jean, 1990, «Des mots sur les murs: Une comparaison entre Paris et Dakar», en Chaudenson, Robert (ed.), Des langues et des villes, pp. 73-84, París: Agence de coopération culturelle et technique.
Cenoz, Jasone y Gorter, Durk, 2006, «Linguistic Landscape and Minority Languages», International Journal of Multilingualism 3 (1): 67-80.
Díaz, Adenso y Kawamura, Yayoi, 1994, La cultura empresarial japonesa en España, Madrid: Editorial Civitas.
Fukuda, Makiko, 2008, «Colonias japonesas en el extranjero: miniaturas de la sociedad japonesa», Inter Asia Papers (3).
Landry, Rodríguez y Bourhis, Richard Y., 1997, «Linguistic Landscape and Ethnolinguistic Vitality: An Empirical Study», Journal of Language and Social Psychology 16 (1): 23-49.
Ortuño Flamerich, Roger, 2011, «Si vamos a un restaurante japonés, ¡sorbamos la sopa!», entrevista de Amela, Víctor M., La Vanguardia, 2 de agosto, p. 48.
Páginas Amarillas, 2011, «Guía de restaurantes», URL: http://www.paginasamarillas.es/restaurantes [consulta: 30/12/2011].
Reh, Mechthild, 2004, «Multilingual writing: A reader-oriented typology—with examples from
Lira Municipality (Uganda)», International Journal of the Sociology of Language (170): 1-41.
Roger Homs, Maiol, 2011, «Mas mantiene el ritmo de multas lingüísticas que heredó del tripartito», El País (Catalunya), 2 de noviembre, p. 2.
Rosenbaum, Yehudit; Nadel, Elizabeth; Cooper, Robert L. y Fishman, Joshua A., 1977, «English on Keren Kayemet Street», en Joshua A. Fishman; Robert L. Cooper y Andrew W. Conrad (eds.), The Spread of English, pp. 179-196, Rowley: Newbury House Publishers.
Scollon, Ron y Scollon, S. Wong, 2003, Discourses in Place: Language in the Material World, Londres y Nueva York: Routledge.
Secretaría de Estado de Inmigración y Migración, 2009, «Trabajadores extranjeros afiliados en alta laboral en la Seguridad Social», Anuario estadístico de inmigración, con referencia al 31 de diciembre de 2009.
Spolsky, Bernard y Cooper, Robert L., 1991, The Languages of Jerusalem, Oxford: Clarendon Press.


[1] Lógicamente, no he tenido en cuenta estos locales. Sin embargo, los restaurantes que ofrecen comida japonesa, aunque no sea ésta su especialidad, y cumplen todos los demás requisitos, entran en mi selección final. Este grupo son principalmente los restaurantes regentados por inmigrantes de origen chino que «japonizan» el nombre de sus locales para encubrir una oferta gastronómica harto heterogénea y poco clara. De todas formas, aquí no importa el origen de los propietarios, sino únicamente el impacto en el paisaje lingüístico mediante el japonés y su tipo de cocina. Quepa decir que, según uno de los grandes expertos en comida japonesa en el Estado español, Roger Ortuño Flamerich, «en España hay unos 450 restaurantes japoneses, pero sólo el 10% son genuinos» (2011: 48).
[2] En este caso, no he tenido en cuenta los locales que no se cubren; al fin y al cabo, se trata de un número relativamente reducido. De cualquier forma, si a la hora de llevar a cabo el trabajo de campo me he topado con alguno de ellos y cumple todos los requisitos de la selección, lo he tenido en cuenta.
[3] A pesar de que algunos nombres de restaurantes no utilizan términos en japonés, he tenido en cuenta el simple hecho de añadir enunciados paralelos como por ejemplo «sushi bar», puesto que considero que ya generan un impacto visual mediante el uso de términos en japonés —aunque en el caso de «sushi» ya estaríamos hablando de una palabra incorporada—.
[4] «La señalización y los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios para las personas usuarias y consumidoras de los establecimientos abiertos al público deben estar redactados, al menos, en catalán. Esta norma no se aplica a las marcas, los nombres comerciales y los rótulos amparados por la legislación de la propiedad industrial» (art. 32, punto 3, Agencia Oficial BOE: 4816).

2012/01/09

«No hay principio fuera de la mente» no es lo mismo que «fuera de la mente no hay principio»: reflexión acerca de la aplicabilidad del idealismo en Wang Yangming






«No hay principio fuera de la mente» no es lo mismo que «fuera de la mente no hay principio»: reflexión acerca de la aplicabilidad del idealismo en Wang Yangming



La motivación de este trabajo parte de la siguiente pregunta: ¿es apropiada la traducción de xinxue 心學 por «escuela idealista»? Mi hipótesis es que no, y que debido a esta traducción existen numerosas (mal)interpretaciones que consideran a Wang Yangming 王陽明 (1472-1529) ―cuyo nombre de nacimiento era Shouren 守仁, y el de cortesía Bo’an 伯安― como un exponente idealista dentro de la corriente neoconfuciana o de la «escuela del estudio del dao» (daoxuejia 道學家) durante la dinastía Ming (1368-1644) (Henke, 1914; Chang, 1962; Chan, 1963, 1969; Neville, 1977; Lee, 1982; Liu, 1983; Yao, 2000[1]). A mi parecer, una traducción más acertada sería la de «escuela de la mente» (Cheng, 2002). En este brevísimo estudio trato de argumentar la no pertenencia de Wang Yangming a una corriente estrictamente idealista.
 Lo cierto es que diferentes formas de «idealismo» han ido surgiendo a lo largo de la historia, como podrían ser la visión cristiana de que Dios es una causa inmanente, cuya realidad es superior a su creación; o como las mónadas de Leibniz, a través de cuya relación podemos percibir el tiempo y el espacio. Sin embargo, la mayoría de autores tienden a asociar el concepto de «idealismo» con la idea de inmaterialismo, personificada en la figura de Berkeley, para quien existir es meramente percibir; el idealismo trascendental de Kant, para quien la realidad es independiente únicamente porque nuestra mente así la estructura a través de la experiencia; y el idealismo absoluto, asociado a figuras como Hegel o Bradley, quienes consideran que el mundo es ulteriormente comprensible mediante ideas objetivas o absolutas (Geymonat, 2006). Al fin y al cabo, el término «idealismo» no es más que un concepto que ha nacido y se ha desarrollado únicamente dentro del marco de la filosofía europea, de ahí que sea cuando menos sensato otorgar la posibilidad de un mal encaje con otras formas de pensamiento.
Si bien Wang Yangming se caracteriza por un dinamismo intelectual, espiritual y práctico a lo largo de su vida (técnicas de longevidad del daoísmo, escrituras budistas, estudio de los clásicos, composición de prosa y poesía, artes de la guerra, carrera de oficial, de educador, de comandante, etcétera), no obstante comparte el marco metafísico propio de la mayoría de neoconfucianos; esto es, todo está constituido por li 理 («coherencia»[2]) y qi 氣 («energía»). Además, también comparte la separación entre li universal (tianli 天理), compartido por todas las cosas (wu 物), y li individualizado, manifestado mediante qi. De ahí se infiere que lo que hace diferente a las cosas es tanto li como qi (Tien, 2010: 298).
Sin embargo, para Wang Yangming «mente es li» (xin ji li 心即理), mientras que para la ideología neoconfuciana oficial de su época, ortodoxia conformada por las doctrinas de Chen Yi 程頤 (1033-1107) y Zhu Xi 朱熹 (1030-1200), «naturaleza es li» (xing ji li 性即理). Lógicamente, pues, también existen dos formas distintas de buscar li. Para la «escuela del principio» (lixue 理學) o «Cheng-Zhu», éste se alcanza (zhi 致) mediante el «examen de la cosas» (gewu 格物); se sitúa fuera de la mente y hace falta penetrar las cosas para comprenderlo. Contrariamente, para la «escuela de la mente» (xinxue 心學) o «Lu-Wang», asociada también a Lu Xiangshan 陆象山 (1139-1192), la única diferencia entre tianli y el resto de li es que éstos están perturbados por qi, por lo tanto, la mejor forma de alcanzar la sabiduría no es tratar de hacer esfuerzos para explorar los li manifiestos, sino preocuparse por recuperar el tianli que reside en nuestra mente, en «volver auténtica la intención» (chengyi 誠意[3]) mediante la eliminación de los deseos egoístas que la ofuscan. Wang Yangming, al igual que Mencio 孟子 (370-289 a.n.e.), interpreta gewu como «rectificación de las cosas de la mente» tras la cual se puede extender el «conocimiento innato» (liangzhi 良知). En este pasaje del Chuanxi lu傳習錄 (Notas sobre la transmisión de una práctica moral), Wang Yangming deja claro este proceso de búsqueda:

Cuando se sirve a los padres, no busquéis el li de la piedad filial en los padres. Cuando se sirve al gobernador, no busquéis el li de la lealtad en el gobernador. En las relaciones con amigos o cuando se gobierna al pueblo, no busquéis el li de la honradez y la benevolencia en los amigos o en el pueblo. [Estos li manifiestos] están todos en la mente. La mente es li [universal]. Cuando esta mente se libera de la confusión de los deseos egoístas, es idéntico al tianli. No necesita que se le añada nada de fuera. Si esta mente, idéntica al tianli, se presentara (fa 發) para servir a nuestros padres, entonces habría piedad filial. Si se presentara para servir al gobernador, habría lealtad. Si se presentara en las relaciones con amigos o para gobernar al pueblo, entonces habría honradez y benevolencia. Si tan sólo esta mente hiciera un esfuerzo por expulsar los deseos egoístas y preservar el tianli, esto sería todo lo que habría que hacer (Wang, 1919-1936: 1: 56-57, traducción propia del inglés [Tien, 2010], así como en los próximos pasajes).

Con esta idea, ¿acaso dice Wang Yangming que li se encuentra fuera de la mente? A continuación presento algunos pasajes de la misma obra a través de los cuales se ha conformado una interpretación idealista del autor, pero donde en ningún momento se afirma tal hecho de forma concluyente.

Los principios de las cosas no están fuera de la mente. Si uno mira fuera de la mente y busca los principios de las cosas, uno no encontrara principios. [Por otro lado], abandonar los principios  de las cosas y buscar en la mente de uno mismo, ¿qué se podría esperar encontrar? (Wang, 1919-1963: 2: 89)

Cabe recordar aquí que Wang Yangming no representaba la típica figura del armchair philospoher, sino todo lo contrario: se consideraba a sí mismo como un maestro espiritual, que dirigía sus enseñanzas de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes, a menudo con sentencias directas, sin preocuparse tanto por «construir» un sistema de pensamiento como por «aplicarlo» (Botton, 1977; Tien, 2010; Angle, 2010). Así, pues, este pasaje debe entenderse como un énfasis en busca de la eficiencia, esto es, en no perder el tiempo y las energías en buscar fuera lo que ya tenemos dentro, en no tratar de alcanzar lo complejo, lo diverso, lo excluyente; en propagar una ética de la virtud que se basa en las ideas de bueno/malo, no centradas en la acción, sino en el carácter[4], distintas de las ideas de correcto/incorrecto propias de la tradición europea (Angle, 2010: 315-316).

Lo que quería decir Zhu Xi con la examinación de las cosas es […] fijarse en cada cosa en busca de su li definido. Esto significa utilizar nuestra mente para cada cosa y buscar el li en su interior. Esto significa dividir la mente y el li en dos. Buscar el li en cada cosa es como buscar el li de la piedad filial en los padres. Si el li de la piedad filial tuviera que buscarse en [mis] padres, ¿éste se encontraría en mi mente o en mis padres? Si se encontrara en mis padres, ¿es cierto que tan pronto como éstos se mueran mi mente carecerá del li de la piedad filial? (Wang, 1919-1963: 2: 91-92)

Para Wang Yangming sólo tendría sentido buscar el li fuera de la mente únicamente cuando no se encontrara en su interior, por eso, cuando dice «[si] se encontrara en mis padres», se refiere a «[si únicamente] se encontrara en mis padres», es decir, ya no sólo «fuera», sino en «sus propios» padres. En ningún momento afirma que el li no se encuentre en los padres, más allá de encontrarse en la mente.

Un amigo señaló a unos árboles en flor en un acantilado y dijo: «No hay cosa bajo el Cielo que esté fuera de la mente, pero estos árboles en flor en las altas montañas florecen por sí mismos y se marchitan por sí mismos. ¿Cómo pueden estar conectados a nuestra mente?» (Wang, 1963: xxxiii)

El maestro dijo: «Antes de que hayas visto estas flores, las flores y tu mente se encontraban en un estado de inactividad (ji寂). Cuando vienes a ver las flores, sus colores inmediatamente aparecen de forma clara. De esta forma sabes que estas flores no están fuera de tu mente» (Wang, 1919-1963: 3: 143)

Tanto las flores como la mente estaban en un estado de quietud antes de su contacto, pero tras éste, estímulo y respuesta viajan en ambos sentidos, con lo cual el li de la mente y el li de las flores se reencuentran (lihui 理會). Es de esta forma cómo se aprenden cosas nuevas. Este reencuentro, cual magnetismo, significa que el li de las flores, incluyendo el li de su color, se encuentra también en la mente, y no sólo en las flores; de la misma forma, el tianli no sólo se encuentra en la mente, sino también en las flores. De este modo, interpreto que tanto li como qi no sólo existen «también» fuera de nuestra mente, sino que «deben» existir para poder conocer.

Si el Cielo no tuviera mi clarividencia (lingming 靈明), ¿quién observaría su altura? Si la Tierra no tuviera mi clarividencia, ¿quién indagaría en sus profundidades? Si los fantasmas y los espíritus no tuvieran mi clarividencia, ¿quién distinguiría su buena o mala fortuna, o las calamidades o bendiciones que traerían? Separados de mi clarividencia, no habría Cielo, Tierra, fantasmas, espíritus, ni los diez mil seres (wanwu 萬物), […] no habría clarividencia en mí. Así, todos fluyen a partir de una única energía vital. ¿Cómo pueden estar separados? (Wang, 1919-1963: 3: 157)

Aquí se infiere de forma mucho más clara la interdependencia entre lo «interior» y lo «exterior». Aunque Wang Yangming nunca explicitó que hay li ahí fuera, esto pareció deberse a una cuestión práctica para con sus discípulos. Si el li de la mente y el li de los diez mil seres estuvieran separados, y más aún, si faltara uno de los dos, no se podría conocer; sin embargo, podemos conocer. Es evidente, pues, que para Wang Yagming hay li en los diez mil seres.

            Conclusiones
Este trabajo peca de breve y a veces resulta difícil exponer algunas de sus ideas. De cualquier modo, he intentado argumentar con pasajes propios de Wang Yangming cómo su metafísica refuta la idea de que se trata de un pensador que abraza el idealismo, término ya de por sí etnocentrista. Estos ejemplos sugieren que Wang Yangming tenía mucho en común con el resto de pensadores neoconfucianos, a pesar de que se acostumbre a remarcar sus diferencias. Así, pues, para este autor el li debe buscarse en nuestra mente, puesto que en ella «ya» se encuentran todos los contenidos u objetos de las ideas (yi 意) y no es práctico realizar grandes esfuerzos por encontrarlos fuera. Asimismo, sólo se puede acceder al liangzhi si el tianli de nuestra mente entra en contacto con los li exteriores, de ahí que se deduzca, aunque Wang Yangming no lo explicite, que existen tanto li como qi fuera de nuestra mente, y que, por lo tanto, esto probaría que el autor no posee una metafísica idealista como apuntan la mayoría de interpretaciones. «No hay principio fuera de la mente» debería interpretarse, pues, como «no hay principio que no esté en la mente», algo muy diferente a la visión idealista «fuera de la mente no hay principio».



Fuentes utilizadas

Angle, Stephen C., 2010, «Wang Yangming as a Virtue Ethicist», en John Makeham (ed.), Dao Companion to Neo-Confucian Philosophy, pp. 315-335, Nueva York: Springer.
Botton Beja, Flora, 1977, «Wang Yang-ming, un educador moderno del siglo XVI», Estudios de Asia y África 12 (3): 292-314.
Chang, Carsun [Zhang Junmai], 1962, Wang Yang-ming: Idealist Philosopher of the Sixteenth-Century China, Nueva York: Saint John’s University Press.
Cheng, Anne [1997] 2002, Historia del pensamiento chino, Suárez Girard, Anne-Hélène (trad.), Barcelona: Edicions Bellaterra.
Frisina, Warren G., 1989, «Are Knowledge and Action Really One Thing—A Study of Wang Yangming’s Doctrine of Mind», Philosophy East and West 39 (4): 419-447.
Geymonat, Ludovico [1979] (2006), Historia de la filosofía y de la ciencia, Bignozzi, Juana y Roqué Ferrer, Pedro (trads.), Barcelona: Crítica.
Lee, Jig-chuen, 1982, «Wang Yang-ming, Chu Hsi, and the Investigation of Things», Philosophy East and West 37: 24-35.
Henke, Frederich Goodirch, 1916, The Philosophy of Wang Yang-ming, Londres: The Open Court Publishing Co.
—, 1914, «Wang Yang-ming, a Chinese Idealist», The Monist 24 (1): 17-34.
Liu, Shu-hsien, 1983, «How Idealistic is Wang Yang-ming?», Journal of Chinese Philosophy 10 (2): 147-168.
Neville, Robert, 1977, «Wang Yang-ming’s ‘Inquiry on The Great Learning’», Process Studies 7 (4): 217-237.
Kelly, Sean , 2011, «Homer on Philosophy», Philosophy Bites, URL: philosophybites.com [archivo de audio].
Prevosti y Monclús, Antoni (coord.); Doménech del Río, Antonio José y Prats, Ramón N., 2005, Pensamiento y religión en Asia Oriental, Barcelona: UOC.
Tien, David W., 2010, «Metaphysics and the Basis of Morality in the Philosophy of Wang Yangming», en Makeham John (ed.), Dao Companion to Neo-Confucian Philosophy, pp. 295-314, Nueva York: Springer.
Wang, Yangming, 1919-1936, «Notas sobre la trasmisión de una práctica moral» (Chuanxi lu傳習錄), en Obras completas de Wang Yangming (Wang Yangming quanji 王陽明全集), Shanghai: Shangwu yinshuguan 商務印書館.
―, 1963, Instructions for Practical Living and Other Neo-Confucian Writings by Wang Yangming, Chan, Wing-tsit (trad.), Nueva York: Columbia University Press.
Yanming, An, 2004, «Western ‘Sincerity’ and Confucian ‘Cheng’», Asian Philosophy 14 (2): 155-169.
Yao, Xinzhong [2000] (2001), El confucianismo, Condor. María (trad.), Madrid: Cambridge University Press.


[1] Éstos son sólo algunos materiales que he adquirido y he estudiado de primera mano, algunos de los cuales conocidos a través de Tien (2010); sin embargo, lo más probable es que los autores que comparten esta malinterpretación sean la gran mayoría.
[2] La idea de li ha tendido y tiende a traducirse por «principio»; sin embargo, según Angle (2010), los principios son respuestas que se pueden exponer y aplicar en cada caso (visión europea), algo distinto a las respuestas creativas apropiadas a cada circunstancia, que aportan satisfacción y rectitud o virtud subjetiva, y que no miran al pasado para sondear los beneficios y los inconvenientes (li 利 y hai 害).
[3] Cabe recordar la diferencia entre «cheng 誠» confuciano y la «sinceridad» europea. Para la tradición medieval en Europa, «sinceridad» se refiere a algo secundario, a algo positivo o negativo según la «verdad» del hecho o religión al que iba relacionado. El Romanticismo lo consideraba como un valor en sí mismo, intrínseco al «yo», y con criterio para evaluar el mundo. Para el confucianismo, la «verdad» y el «yo» son valores universales, independientes, raíz de todas las demás virtudes, y por lo tanto, teoría, nunca acarrea consecuencias negativas (An, 2004: 168).
[4] Para los neoconfucianos, la virtud (de 德) tenía el sentido de cierta moralidad innata en nuestra mente. Wang Yangming iba más lejos y consideraba de el hecho de alcanzar (de 得) esa naturaleza interna. Para él, alcanzar la virtud no se puede hacer simplemente mediante reglas o un autocontrol deliberado; es necesario un alto componente de espontaneidad (Angle, 2010: 316), algo que precisamente se hace imposible de explicar con enunciados lógicos. Para tener una mejor idea sobre la necesidad de respuestas espontáneas, escúchese Kelly (2010).